APOCALIPSIS
1:3
Bienaventurado
el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas
en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
Bienaventurado viene de la palabra griega μακάριος
que también puede traducirse como: Bendecido, afortunado, dichoso o feliz y este
término califica al poseedor de esta cualidad como alguien digno de
felicidad.
Dios dará felicidad a todo el que lee, escucha
y guarda las palabras de esta profecía.
porque cuando se cumpla lo que está escrito será
tiempo de gozo para nosotros:
Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra
cabeza, porque vuestra redención está cerca. (Lucas 21:28)
Si nosotros ignoramos las profecías, lo más seguro
es que no tengamos la felicidad y el gozo que debemos poseer en los últimos
tiempos ya que estaremos rodeados de eventos terribles que azotarán a la
humanidad, eventos que también afectarán a los cristianos.
En este año 2020 un virus le demuestra a la
humanidad lo frágil que es, pero pase lo que pase con nosotros sea que nos
veamos afectados o no, debemos pensar como Job, el cual, padeciendo una
terrible enfermedad, triste por la perdida de sus hijos y bienes materiales.
Expresó lo siguiente:
…. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?
En todo esto no pecó Job con sus labios. (Job 2:10b)
Ahora, ¿Por
qué nos pasan cosas malas? Considero que deberíamos preguntar lo contrario,
¿Por qué nos pasan cosas buenas? la respuesta sería muy reveladora:
Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no
hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no
hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su
garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; su
boca está llena de maldición y de amargura. sus pies se apresuran para derramar
sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de
paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos. (Romanos 3:10-18)
Por nuestro
pecado deberíamos todos ser condenados, nuestros actos solo merecen ser
recompensados con males, no merecemos recibir el bien de parte de Dios.
Aun así, él
nos bendice cada día, si lográramos entender esto, nos rendiríamos ante Dios
llorando agradecidos por todo lo que tenemos y somos.
Es tiempo de
gozarnos en la adversidad, teniendo la mirada en lo celestial y no en lo
terrenal.
Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el
producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean
quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me
alegraré en Jehová, me gozaré en el Dios de mi salvación. (Habacuc 3:17-18)
Amados, no os sorprendáis del
fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si
alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; antes bien, en la medida en
que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en
la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría. (1 Pedro 4:12-13)
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