viernes, 8 de mayo de 2020

LA BIENAVENTURANZA DEL LIBRO DE APOCALIPSIS


APOCALIPSIS 1:3

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.

Bienaventurado viene de la palabra griega μακάριος que también puede traducirse como: Bendecido, afortunado, dichoso o feliz y este término califica al poseedor de esta cualidad como alguien digno de felicidad.
Dios dará felicidad a todo el que lee, escucha y guarda las palabras de esta profecía.
porque cuando se cumpla lo que está escrito será tiempo de gozo para nosotros:
Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. (Lucas 21:28)
Si nosotros ignoramos las profecías, lo más seguro es que no tengamos la felicidad y el gozo que debemos poseer en los últimos tiempos ya que estaremos rodeados de eventos terribles que azotarán a la humanidad, eventos que también afectarán a los cristianos.

En este año 2020 un virus le demuestra a la humanidad lo frágil que es, pero pase lo que pase con nosotros sea que nos veamos afectados o no, debemos pensar como Job, el cual, padeciendo una terrible enfermedad, triste por la perdida de sus hijos y bienes materiales.
Expresó lo siguiente:
…. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios. (Job 2:10b)
Ahora, ¿Por qué nos pasan cosas malas? Considero que deberíamos preguntar lo contrario, ¿Por qué nos pasan cosas buenas? la respuesta sería muy reveladora:
Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; su boca está llena de maldición y de amargura. sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos. (Romanos 3:10-18)
Por nuestro pecado deberíamos todos ser condenados, nuestros actos solo merecen ser recompensados con males, no merecemos recibir el bien de parte de Dios.
Aun así, él nos bendice cada día, si lográramos entender esto, nos rendiríamos ante Dios llorando agradecidos por todo lo que tenemos y somos.
Es tiempo de gozarnos en la adversidad, teniendo la mirada en lo celestial y no en lo terrenal.
Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, me gozaré en el Dios de mi salvación. (Habacuc 3:17-18)
Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría. (1 Pedro 4:12-13)

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