domingo, 24 de mayo de 2020

LA TRIBULACIÓN DE LOS CRISTIANOS


APOCALIPSIS 1:9

Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.


Tribulación viene de la palabra griega θλίψις está también se puede traducir como estrechez, aflicción, angustia, y persecución, el apóstol Juan se presentó en esta cita como: copartícipe vuestro en la tribulación, ya que los cristianos siempre han pasado por tribulaciones, Precisamente él se encontraba en Patmos por causa del evangelio cuando recibió la revelación de apocalipsis, los romanos en ese entonces habían convertido a Patmos en una isla de prisión y destierro.
a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos. Porque también estando con vosotros, os predecíamos que íbamos a pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis.  (1 Tesalonicenses 3:3-4)

Los apóstoles se gloriaban en las tribulaciones, por que entendían que eran necesarias para su crecimiento espiritual, y estas significaban el trato de Dios en sus vidas para perfeccionarlos.
Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; (Romanos 5:3)
También Juan se presenta como coparticipe en la paciencia, ya que sin ella no seremos perfectos.
Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. (Santiago 1:4)
Los apóstoles también se gloriaban de los hermanos en Cristo que soportaban tribulaciones.
tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. (2Tesalonicences 1:4-5)
No solo se gloriaban en las tribulaciones también se gozaban en ellas.
Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones. (2 de Corintios 7:4)

En la actualidad muchos predicadores enseñan un evangelio positivo, lleno de mensajes de bendiciones terrenales, esto ha sembrado en muchos la falsa idea de que con Dios nada malo les pasará, el problema surge cuando las tribulaciones llegan, pocos son los que logran resistir.
Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. (Mateo 13:20-21)
En lugar de alimentar el miedo en los creyentes, deberíamos exhortándonos a permanecer en la fe.
Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. (Hechos 14:22)
Con esto no estoy negando que Dios tiene el poder de librarnos de las tribulaciones, Él nos habrá librado de muchas conociendo nuestros límites, pero como hemos visto pasar por estas es necesario.
Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; (2 Corintios 4:17)
Si esto sucede con una leve tribulación, ¿Qué producirá una gran tribulación en un cristiano?
Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. (1 Tesalonicenses 1:6-7)

Juan también se presentó como coparticipe en el reino, aunque muchos pasajes hablan del reino de Dios en el futuro, la biblia también nos revela que los creyentes ya pertenecemos al reino de Dios en el presente, vivimos bajo su gobierno, cumpliendo sus mandatos con amor y agradecimiento.
No sea, pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres.  (Romanos 14:16-17)

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